Puede sonar ridículo, pero nunca, NUNCA, me había visto enfrentada a una situación como ésta.
El autocontrol del que tanto me habla mi amiga Flaca, simplemente me abandonó. De un minuto a otro, el único estado que conoció mi mente, fue el de la desesperación. Y todo a causa de mi objeto del deseo...
¡Se trataba de ella! ¡De Madonna y su visita! ¡De esa estúpida que a los 50 años está como yo siempre he querido... De esa diva que me tuvo 3 horas pegada al teléfono y otras 5 en Internet para conseguir un simple pedazo de cartón impreso, donde dijera que el 7 de diciembre teníamos una cita a las 21 horas.
Cuando el rumor sobre su venida empezó a crecer, mi hermana con gran convicción dijo: “Campo Vip o nada”. No me opuse. La oferta me convenía, ya que en esa ubicación sería posible ver la capa de estuco que Madonna tendría en la cara. Y además, gracias a mi situación de desempleo voluntario, la entrada -así fuera en galería o en el escenario con pase al camarín-, no la pagaría yo.
Según mi madre, las campañas publicitarias fueron creadas para personas como yo, que caemos redonditas ante los mensajes del marketing. Totalmente cierto. Bueno, pero esta vez, el sensor que me debió haber dicho “apúrate o se agotarán”, no estaba funcionando o se había mojado con el agua de la ducha.
El día que las entradas fueron puestas a la venta para público general, me desperté, tomé desayuno y cerca del mediodía, decidí leer el diario en Internet… luego entraría al sitio para saber qué tenía que hacer para comprar las famosas entradas. Bueno, en mi último paseo por lanacion.com.ar, me encontré con aquel titular que me aterrizó de golpe y porrazo con la realidad: las entradas se habían agotado en 3 horas!!!
Es precisamente acá, donde comienza mi martirio. Luego de contarle la noticia a mi hermana, mi trasero no se paró nunca más de la silla hasta la madrugada del día siguiente. No lo podía creer. Madonna en Buenos Aires, una de las ciudades con las entradas más baratas del tour, viviendo acá, la entrada no la pagaría yo, y no podría ir porque me demoré más de lo normal en despertar!!
Bueno, mágicamente, como agregado del titular que aceleró mi mañana, decía: “Ya están a la venta las entradas para el segundo recital de Madonna en Estadio River”. Rectifico con mi hermana su disposición para comprar las mejores ubicaciones. “Sí, pero Campo Vip o nada”, me dice. Tomo el teléfono, marco.
Y marco. Y marco. Y marco. Y marco. Y marco.
Y me contestan.
“Buenas tardes, bienvenido a ticketek, en qué lo puedo achudar?”
Feliz de la vida, le digo que quiero comprar 2 entradas, para el domingo 7 de diciembre, en Campo Vip.
“Lo siento, esa ubicación está agotada… sólo me queda Platea Preferencial (y otras ubicaciones tan buenas como escuchar el recital desde los estacionamientos)”, me dice.
Segundos de silencio, no sabía qué decir y respondo: “Ok… Gracias”. Corté. Mi hermana me mira y tampoco lo puede creer.
Nuevamente estaba sin mi entrada. Ingresamos al sitio, para ver dónde estaba “Platea Preferencial”… siempre habíamos asumido que iríamos a Campo Vip, así es que no nos preocupamos de ver otras opciones. Luego de analizarlo un par de minutos, nos dimos cuenta que era excelente ubicación, no taaaan cerca como la otra, pero sí muy cerca y con la diferencia que ésta era enumerada, lo que significaba que podríamos llegar minutos antes del show y nuestros asientos estarían ahí esperando por nosotros.
Agarro el teléfono, marco 5355-5355, me siento y espero. Ahora mi objetivo era Platea Preferencial. Espero. Y espero. Y espero. Entre medio, con la mano izquierda, me meto a Internet para intentar comprar, pero el sitio está colapsado.
Sigo al teléfono. Cada cierto rato una grabación me dice que “El número al que intenta llamar, se encuentra saturado”. Son las 18:30. Sigo intentando. Nada funciona. Me desespero. Mi hermana me dice que me relaje, que seguramente harán un tercer recital. Puede ser pienso… pero y si no, y si me quedo sin nada?? No!
Insisto. La página web da informaciones cambiantes sobre las ubicaciones disponibles. Y el teléfono no funciona. Son las 20:00 y sigo sin mi entrada. Llamo y llamo y llamo. Nada. Nada. Nada. Nada. De pronto… me contestan! Grabación.
“Gracias por comunicarse con ticketek. Le informamos que el horario de atención telefónica es de 9 de la mañana a 9 de la noche”.
Me reí. Pero no desistí. Todavía tenía Internet.
Misma historia. Siempre colapsado. Ya habíamos tomado la decisión de ir a dónde quedaran entradas, pero menos a Galería, donde de verdad no se vería nada.
02:30 am, el sitio finalmente me dejó entrar. Compré las entradas para “Platea Alta San Martín”. Sin número, muy arriba y para tener un poco de mejor ubicación, tendremos que llegar a abrir el estadio, porque de lo contrario, quedaremos al lado de la reja que divide Galería de nosotros…
No crean que me siento orgullosa de la desesperación en la que entré. Es más, a ratos me avergüenzo. Sobre todo ahora, que ya van 4 recitales confirmados para Buenos Aires. Pero la teoría que me tranquiliza, es que como son los últimos shows de la gira, más de alguno va a suspender (no falta que sea el del domingo 7 de diciembre!)
Cuando le contamos a un amigo qué entradas habíamos conseguido, entre risas nos aseguró que no veríamos nada y sugirió también que lleváramos hojas de coca para que la altura no nos afectara. Chistosito.
Otro amigo dijo que a esa altura estaremos muy cerca de Dios… pero muy lejos de la Diva.
Como sea, ya tengo mi entrada. Eso sí, no dejo de martirizarme cuando recuerdo que la única vez que me contestaron, perdí la posibilidad de obtener una de las mejores ubicaciones. Por qué le dije OK gracias y le corté? Por qué no lo hice esperar un minuto para chequear los asientos en el mapa del estadio y luego decidir?
Preguntas, con una misma respuesta: simplemente porque no me avispé!
Lala
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