jueves, 23 de octubre de 2008

Chilena en Buenos Aires

No es fácil ser mujer en Buenos Aires... o más bien, ser chilena en Buenos Aires... o por lo menos una como yo.

La situación es la siguiente. Hace poco más de 6 meses que vivo en esta ciudad y cada día debo enfrentarme a una realidad que si bien imaginé antes de venirme, nunca analicé en su profundidad... me refiero a la belleza de las argentinas.

Sí, ellas son las culpables de mis tormentos actuales! Porque aunque muchas sean arrugadas por el sol, chicas, gritonas, narigonas, orejonas y más de alguna con mal aliento, son dueñas de algo que por más que busco en mis charlas diaras con el espejo, no encuentro!

Vayamos por parte.

Las hay de todos los tamaños... pero tamaños hacia arriba o hacia abajo, nunca para los lados. Todas sin excepción, o son flacas o delgadas o por lo menos estilizadas. Todo les queda bien y por lo tanto, son las únicas que pueden aprovechar las millones de liquidaciones que hay por estos días.

Para qué referirme a la parte de su cuerpo mejor dotada... estoy obligada a concordar con la opinión de muchos amigos. Simplemente sus culos, son hechos a mano!

Mejor ni hablar de sus estómagos... o de sus "no estómagos". Cero Rollo, es la expresión que mejor las define. Incluso he llegado a pensar que los asientos de los restoranes, fueron diseñados para ellas!
Porque aunque no me crean, cada vez que salgo a comer o a tomar algo, debo librar una batalla entre el respaldo del asiento y el borde de mi pantalón!
Y si bien trato de verme lo más digna mientras me siento, todo mi decoro se esfuma, en el preciso instante en que de golpe mi espalda cae sobre el respaldo y mi mano se mueve rápidamente hacia mi pantalón, para sacar el borde de la polera que queda atrapado entre mi jeans y mi "sí estómago".

Tal vez la situación no suene tan terrible, pero créanme, que cuando al lado tuyo hay una mujer de esta especie, tomando asiento con la lentitud de una serpiente, y que muy suelta de cuerpo se apoya en su espalda y que además está usando un top de lo más fashion y más encima osa agacharse para recoger algo que cae de su cartera (con la misma lentitud de serpiente)... mi apreciación de la escena... sí es de lo más terrible!

Ojalá esto fuera todo... pero no.

El pelo, esa arma de seducción infalible. Los largos y sueltos al viento están de moda; y mejor si sostienes tu chasquilla con un pequeño pinche. Crespos o lisos, da lo mismo... lo importante es usarlo por lo menos 10 cm bajo los hombros.
Ahora, qué parte de este mensaje de moda que me entregaban las argentinas en la calle no entendí, no sé. La cuestión es que yo, sí yo... en medio de un minuto de arrebato, fui a la peluquería y me lo corté!
Y no me hice un simple arreglo en las puntas, no!... me lo corté tan violentamente corto, que mis orejas quedaron desprotejidas para todo este invierno!
Demás está relatar, el ataque de histeria y llanto que sufrí cuando llegué a mi casa...

Tampoco quiero que se imaginen que ando como mamarracho caminando por las "cashesitas" de Bueno Aires, ni tampoco que he perdido mis atributos. No señor!
Hago mis intentos, pero el maldito espejo de más de 20 metros cuadrados, instalado justo en la recepción de mi edificio, más de una vez me ha hecho pensar lo contrario.

En fin. En medio de todo este tremendo dilema sobre mi imagen, nos llegó la noticia de que mi hermano se casa por la iglesia este verano.
Y sin exageración alguna, fue como una luz que se abrió en mi camino. "Por fin tengo el motivo para hacer lo que hace mucho tiempo quiero hacer!!!", pensé. Conclusión, hace 12 días empecé una campaña titulada "10 MENOS PARA ENERO".

Y ahí estoy. Desde la semana pasada y todos los días hasta no sé cuándo, estaremos practicando Bikram Yoga con mi hermana. Prendemos la estufa de mi pieza y agregamos un calefactor para llegar lo más cerca posible a los 40 grados requeridos. Durante 90 minutos, me arrepiento de todos los kilos de azúcar, carbos y demases que he consumido de manera un "poco" desmesurada. Termino la clase con la cara roja como tomate y me duelen tanto las piernas, que parezco pingüino cuando bajo las escaleras... pero digna hasta la muerte.

Quién sabe? En una de esas, luego de todo este esfuerzo y además de cumplir mi campaña, logro entrar en el uniforme argentino compuesto por chupines (pitillos) y una "remera" blanca... para el pelo largo, me falta... aunque cerca de mi casa venden pelucas... creo que iré a cotizar algunas.

Lala

P.D: No es que me caigan mal estas señoritas, al contrario, son muy buena onda... pero no sé qué tienen que hasta les dedican canciones! Según lo poco que sé de música, en Chile nadie ha compuesto algo parecido a lo que pueden escuchar en este link que les dejo...

http://www.cmtv.com.ar/videos/show.php?bnid=206&banda=Memphis_La_Blusera

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